Los aviones del Papa para sus vuelos internacionales

A diferencia de otros países alrededor del mundo, el Vaticano no tiene una flota de aviones propio para los viajes de su jefe de estado, en este caso, el Papa. Por eso, en sus viajes internacionales, alquilan un avión de Alitalia para el vuelo de ida, y viajan en la aerolínea del país visitado de vuela a Roma. A veces, sin embargo, se ha roto la tradición, y tanto el vuelo de ida como el de vuelta es hecho en aviones de Alitalia. Cuando hay vuelos internos dentro de los países que visita en sus viajes, estos son operados por aviones gubernamentales o por la ‘aerolínea bandera’ del país.

 

El primer viaje papal, no vuelo, lo hizo Pio VII, quien fue llevado a Francia por Napoleón para que lo coronara monarca personalmente. El viaje inició el 2 de Noviembre de 1802, y terminó 26 días después. Y a Napoleón, además de la coronación, le tocó casarse ya que el Papa se negó a hacer lo primero si no formalizaba si vínculo sentimental con Josefina. Fue por lana…

Más de siglo y medio después, el Concilio Vaticano Segundo discutió el papel de la Iglesia y su relación universal con los fieles, lo que en la práctica representaba un mandato para que el Papa, como representante de Dios en la tierra, debía estar más cerca de los cristianos, y también a estrechar las relaciones con otras religiones. Por eso, en 1964 se dio el primer viaje papal, digámoslo así, por voluntad propia. Se trató de un viaje de tres días a Jordania e Israel, para el que voló en un DC-8 de Alitalia, tanto a la ida como al regreso. Posteriormente lo hizo a India usando los servicios de Air India en B707 en la ida y de Alitalia, de nuevo en DC-8; a la Asamblea General de la ONU en Nueva York, yendo en DC-8 de Alitalia y regresando en B707 de TWA; a Portugal, usando los servicios de TAP tanto a la ida como al regreso; a Turquía en aviones de Pan Am tanto de ida como de vuelta y a Colombia, en 1968, para el cual utilizó tanto a la ida como a la vuelta el B707 con matricula HK-1402 de Avianca, bautizado “Sucre”, y que la aerolínea había recibido tan solo un par de meses antes. Hasta ahí la historia de los primeros vuelos papales.

 

Encuentro entre Benedicto XVI y George Bush en 2008. Al fondo un B777 de Alitalia. De Wikipedia
Encuentro entre Benedicto XVI y George Bush en 2008. Al fondo un B777 de Alitalia. De Wikipedia

Volviendo al presente, los vuelos de Alitalia son hechos en aviones de la aerolínea sin ningún tipo de comodidad especial. De hecho, la tripulación es de la aerolínea. Generalmente Alitalia saca durante un día uno de sus aviones de la flota, y al día siguiente lo tiene de nuevo operando vuelos regulares, sin que los pasajeros de esos vuelos siguientes siquiera sospechen que un día antes ese era el ‘avión papal’. Teniendo en cuenta que el Papa tiene carácter de ‘Obispo de Roma’, los vuelos generalmente parten del aeropuerto de Fiumicino, mientras que de regreso vuelan a Ciampino.

Conferencia de prensa de Francisco I en un A330 de Alitalia volviendo de Río de Janeiro. En DUNA
Conferencia de prensa de Francisco I en un A330 de Alitalia volviendo de Río de Janeiro. En DUNA

Generalmente la primera fila es reservada para el Papa, mientras que otros miembros del Vaticano viajan en las filas posteriores. El resto del avión es ocupado por reporteros, generalmente entre 60 y 70, quienes pagan altos valores por su cupo en estos vuelos. Alitalia, más en la difícil situación económica en la que se encuentra, cobra estos vuelos chárters al Vaticano, que a su vez debe buscar recursos con los pasajes de los periodistas. Por ejemplo, en el viaje de Francisco I a la Jornada mundial de la juventud llevada a cabo en Brasil en Mayo de 2013, los reporteros debieron pagar 3.331 euros, o 4.515 dólares por su asiento, viajando en clase económica. Por su parte, en la visita a Estados Unidos de 2015, los periodistas debieron pagar 5.500 dólares por su cupo. Este es el costo de un pasaje en Business en la misma ruta en un vuelo regular, pero para los periodistas les presenta una buena oportunidad para estar en el lugar de la noticia, tener algunas facilidades logísticas, y ocasionalmente, tener la posibilidad de dialogar con el Papa, como ocurrió en el vuelo de regreso del viaje a Brasil anteriormente mencionado.

Si bien tradicionalmente el vuelo de regreso, así como los vuelos internos, es operado por la ‘aerolínea de bandera’ del país visitado, en algunas ocasiones es la misma Alitalia la que se encarga también de este trayecto. Tal fue el caso del mismo viaje a Brasil de 2013, en el que la aerolínea italiana utilizó un A330, como en un viaje a Edimburgo de 2010 hecho en un A320. En este último caso, la versión oficial indica que se decidió hacer los dos trayectos en el A320 de Alitalia porque teniendo en cuenta que el viaje era tan corto, salía más económico dejar el avión en Edimburgo que utilizar un avión diferente para cada vuelo, más teniendo en cuenta que coincidió con una huelga de personal de British Airways. Otros creen que la decisión de ir y volver en Alitalia fue una respuesta a la polémica, en aquel entonces reciente, relacionada con la prohibición del uso de un crucifijo por parte de una azafata de la aerolínea británica.

Las aerolíneas que tienen el honor de transportar al Papa de regreso a Italia ven en esto una inversión en relaciones públicas, pues los vuelos papales son ampliamente seguidos alrededor del mundo, y cualquier aerolínea amortiza esta inversión con la presencia en medios tanto locales como internacionales en todo tipo de artículos y fotos de prensa.

 

Papa Cartagena
Tomada de El País, despedida del Papa Francisco subiendo a un B787 de Avianca antes de regresar a Roma en 2017

Más recientemente, las visitas del Papa Francisco a América Latina han contado con participación de aerolíneas como Avianca y LATAM. Así, para su visita a Colombia en Septiembre de 2017, el Papa llegó en un A330 de Alitalia, mientras que los traslados internos en el país fueron hechos en A320 de Avianca, salvo el vuelo final que lo llevó de Bogotá a Cartagena, y después de su visita a la Ciudad Heroica a Roma Ciampino, los cuales fueron hechos en un B787 de Avianca, más específicamente el N793AV. Por su parte, para el viaje a Chile y Perú de Enero de 2018 se designaron algunos A321 y A319 de LATAM para los vuelos internos, además del B777 de Alitalia para el vuelo de ida desde Roma a Santiago, y un B767 de LATAM para el regreso a Roma desde Lima.

En el caso de Avianca, los aviones tuvieron mínimos ajustes, como la separación en tres cabinas. Una, la de clase ejecutiva, para uso del Papa (silla 1A), sus colaboradores más cercanos y miembros de la Iglesia en Colombia. La segunda fue la primera sección de clase económica para otros colaboradores del Vaticano, y la segunda sección de económica para los periodistas.

 

 

Fuentes:

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