Día 4: Tercer día del tour y Navidad en un aeropuerto

Este día inició muy temprano, pues a las 4.15 Simeón pasó golpeando por los cuartos para que nos despertáramos y nos alistáramos, con la idea de salir a las 5 a más tardar. En realidad, yo tenía planeado despertarme a las 3.30 para bañarme por 15 bolivianos en la ducha compartida, pero o no me sonó o no escuché la alarma.

Desde la noche anterior teníamos lista la ropa que usaríamos ese día, además de los vestidos de baño, pues hoy iríamos a las aguas termales. Así que el proceso de vestirnos y alistarnos tomó muy poco tiempo, tras el cual nos dirigimos al comedor donde desayunamos panckakes y yogurt. Un poco después de las 5 salimos del refugio, y nuestra primera parada fueron los géiseres Sol de mañana, en los que se puede ver lava hirviendo constantemente. Este fue el punto al que mayor elevación estuvimos durante todo el viaje, pues estábamos cerca a los 5.000 metros sobre el nivel del mar.

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Geíseres Sol de Mañana, a casi 5.000 metros de altura

De allí nos dirigimos a una de las paradas más esperadas del día, las Aguas Termales de Polque, en las que previo pago de 6 bolivianos por persona estuvimos alrededor de 45 minutos en las piscinas. El complejo cuenta con un par de casetas muy básicas para cambiarse, y realmente no deja de ser increíble pasar de los 35 grados en las piscinas a los entre 0 y 5 que hacía en el exterior.

El recorrido continuaba con la compañía del majestuoso Volcán Licantabur, mientras recorríamos el llamado Desierto de Dalí y visitábamos las Laguna Verde y Blanca, de las que no pudimos apreciar sus colores que las hacen famosas por falta de viento, según nos dijo Simeón. Como todo el grupo seguía con destino a San Pedro de Atacama, cada vez se acercaba la hora de la despedida. En efecto a las 9 llegamos a un puesto de control de la reserva, y a unos metros a la frontera boliviana, donde Simeón nos pidió los pasaportes, la hoja de inmigración y 15 bolivianos para hacer el trámite. Con los pasaportes sellados fue el momento de despedirnos de Simeón y agradecerle por estos tres grandiosos días, mientras nos subíamos a un minibus que nos llevaría a Atacama, cuyo costo estaba incluido en los 750 bolivianos que pagamos por todo el tour.

 

Ya en el minibus, luego de 15 minutos de recorrido llegamos a la frontera chilena, en la que el conductor calculó una espera de alrededor de una hora para que la pudiéramos pasar. La demora fue un poco más larga, como de hora y media, tras lo cual hicimos todos los trámites de ingreso al país, pasando por la Policía de Inmigración y por el SAC. A propósito, en el SAC vivimos una situación muy chistosa. Como se sabe, al ingresar a Chile se debe declarar todo alimento o material de origen vegetal o animal que se lleve consigo. En nuestro caso llevábamos unas Pringles, que nos indicaron no era necesario declarar. Sin embargo, en una de mis mochilas de mano llevaba a Dino, por lo que el señor que hizo la inspección me ‘regañó’ por no declararlo, mientras un Policía que lo acompañaba me mostraba las esposas por el ‘delito’ en que había incurrido. Al final nos saludamos efusivamente y nos deseamos una muy Feliz Navidad.

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Jugando con Dino mientras esperábamos turno para ser atendidos en la frontera chilena

En unos 45 minutos llegamos al Terminal Rodovario de San Pedro de Atacama, momento en el cual debimos despedirnos de Luva y Elena, mientras Tommy y Aloha se bajaron con nosotros. Lo primero que hicimos fue buscar buses que nos llevaran al aeropuerto de Calama, decidiéndonos por la empresa Ktur, en la que compramos dos asientos para el servicio de las 5 de la tarde por 8.000 pesos chilenos por persona. Tommy y Aloha, por su parte, compraron asientos en el bus de las 2.30 de la tarde. Teniendo los asientos asegurados, buscamos un lugar que tuviera internet, para reportarnos con nuestra familia y hacer algunos trámites, como obtener las tarjetas de embarque de nuestros vuelos de Calama a Santiago de más tarde y de Santiago a Punta Arenas de mañana, así como reservar la excursión de Minitrekking sobre el Perito Moreno en Hielo y Aventura. Lo primero, lo de las tarjetas de embarque quedó hecho en poco tiempo, pero Hielo y Aventura me respondió que no había disponibilidad para hacer la excursión el 26, es decir dos días después. Al rato les pregunté por disponibilidad para el día siguiente, el 27, recibiendo como respuesta que aún habían cupos, pero limitados. Para asegurar nuestro cupo me enviaron un formato que debía diligenciar con mi puño y letra, pero en ese momento no tenía a la mano una impresora.

Llamé directamente a Hielo y Aventura, quienes me dieron la opción o de enviar el formato, o de buscar en otras agencias comercializadoras para buscar cupo con ellas en el tour. Sin embargo, en todas ellas aparecía que no había disponibilidad en este tour hasta el 3 de Enero (!), es decir más de una semana después de nuestra visita a El Calafate. Así fue que me decidí por caminar al centro del pueblo a buscar un cyber donde imprimir. Luego de caminar toda la calle Caracoles bajo un sol fortísimo encontré un lugar donde imprimían pero no tenían internet (!), otro que a las 3.30 estaba cerrado por ser hora de almuerzo, y otro en el que habían dos computadores, ambos ocupados, uno por un señor revisando su Facebook y otro por un señor que digitaba unas palabras y después las calcaba directamente de la pantalla en una hoja blanca.

Resignado regresé al terminal, y decidimos recurrir a nuestros amigos para que ellos diligenciaran el formato con mis datos. Así lo hicimos y antes de las 5 se lo envié a la agencia, pero por el día no recibí más respuesta, por lo que la incertidumbre se mantendría hasta el día siguiente. A las 5 muy puntual llegó nuestro bus de dos pisos que nos llevó en alrededor de hora y media al Aeropuerto de Calama, donde tomamos nuestro vuelo de JetSmart hacia Santiago. Me sorprendió JetSmart, con un servicio adecuado y además haciendo el proceso de embarque con más de hora y media de anticipación a la hora del vuelo, lo que hizo que 20 minutos antes del mismo las puertas estuvieran cerradas.

 

A Santiago llegamos antes de las 11 de la noche. Como al día siguiente volábamos de nuevo a las 5 de la mañana, no vimos necesario reservar un hotel por tres horas, así que con las tarjetas de embarque en nuestro celular pasamos por seguridad y nos dirigimos a la Sala VIP del lado doméstico, donde organizamos una improvisada cena de Navidad con la comida que estaba en oferta. También aprovechamos sus instalaciones para dormir y para tomar una ducha, antes de bajar a las 4.20 a tomar nuestro vuelo a Punta Arenas.

 

Opiniones del día:

  • Estrella del Sur: Realmente creemos que tuvimos mucha suerte con la elección de la agencia para el tour. El servicio fue sensacional, no tenemos quejas ni de nuestro guía, ni de la comida, ni de los alojamientos. Al contrario, tuvimos una sorpresa muy positiva con el refugio de la segunda noche. El comportamiento de nuestro guía también fue genial, dispuesto a ayudarnos con las fotos, a responder nuestras dudas y manejando con el mayor cuidado posible.
  • Buses Ktur: El servicio fue correcto, con un bus en muy buenas condiciones y en horario.
  • Primeclass Condor: Sala VIP ubicada en el ala de vuelos domésticos del Aeropuerto de Santiago. Nos sirvió para esperar nuestro siguiente vuelo y pasar la Navidad con una decente oferta de comida. Solo hay una ducha, en el baño de discapacitados,no muy práctica pero cumple con su cometido. Las instalaciones son adecuadas.

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