Día 7: Minitrekking sobre el Glaciar Perito Moreno

Hacia las 7 de la mañana iniciaba el que para mí sería el día más especial del viaje. Mientras que a mi amiga le hacía ilusión conocer el Salar de Uyuni, a mí me hacía ilusión el Glaciar, más después de toda la lucha que fue conseguir el cupo en la excursión, lo que les conté en una etapa pasada.

Luego de desayunar en el hotel, a las 8.25, cinco minutos antes de lo pactado, llegó un minibus de Hielo & Aventura a buscarnos. Este minibús continuó recogiendo pasajeros que, como nosotros, estaban alojados en hoteles ubicados fuera del centro de El Calafate. Como nota al margen, la única empresa que realiza esta excursión es Hielo & Aventura, aunque son varias las agencias que la comercializan, quienes actúan como intermediarias. Pasadas las 9 de la mañana, en el centro de la ciudad, nos pasaron a un bus más grande para iniciar ahora sí la excursión.

Desde El Calafate tomamos la ruta 11 hacia el Parque Nacional Los Glaciares, al que llegamos alrededor de una hora después. La primera parada fue para los que quisieran ir al baño, después tuvimos una parada más larga, en la que guardaparques subieron al bus, preguntaron por la nacionalidad de cada uno y si requerían entrada por uno o dos días, cobraban el valor del ingreso al parque y regresaban a entregar las entradas. Al momento que fuimos, finales de Diciembre de 2018, el costo de ingreso argentinos era de 360 pesos y para extranjeros de 700. Sin embargo, por las condiciones macroeconómicas del país, los precios en Argentina cambian constantemente, por lo que toca revisar constantemente. Hace poco habilitaron un descuento para las personas que visiten el parque por dos días consecutivos. Este descuento consiste en que el ingreso para el segundo día tiene una reducción del 50%, por lo que en nuestro caso tuvimos que pagar 1.050 pesos por persona, teniendo en cuenta que el día siguiente volveríamos para realizar la excursión Ríos de Hielo. Es muy importante que si quieren acceder a este descuento lo mencionen cuando compren las entradas el primer día. No es que lleguen el segundo día a comprar las entradas y digan que como ya lo visitaron quieren acceder al descuento, sino que deben comprar la entrada para los dos días desde el primer ingreso.

Luego de esto tuvimos otra parada, en lo que fue nuestro primer encuentro ‘visual’ con el glaciar, en el Mirador de los Suspiros, donde tuvimos 15 minutos para tomarnos fotos con el Perito Moreno de fondo. Ya solo nos quedaba la parada en el Puerto Bajo las Sombras, desde donde iniciaría nuestra navegación al otro lado del Brazo Rico, con visión hacia la pared sur del glaciar.

A propósito, sea este el momento de contarles un poco más del Perito Moreno. Se ha posicionado como uno de los principales atractivos turísticos de la Argentina, en parte por su imponencia y por la característica de estar en equilibrio, es decir que lo que pierde de hielo en los desprendimientos lo recupera en la acumulación de nieve. El glaciar tiene alrededor de 30 kilómetros de largo, y nace en la Cordillera de los Andes a 2.100 metros de altura sobre el nivel del mar hasta los 180 a los que se encuentra en su frente. Justamente esa es otra de las características que lo han convertido en un atractivo tan especial, la fácil accesibilidad, pues desde las pasarelas se puede estar a menos de 40 metros de sus paredes de hielo.

Para visitarlo hay cuatro alternativas: Una, hacer la visita a las pasarelas, que se puede hacer por cuenta propia o con alguna de las agencias de El Calafate. Dos, hacer un Safari Náutico, que es una navegación que se acerca a las paredes del glaciar y parte del mismo Puerto Bajo las Sombras varias veces a lo largo del día. La tercera es haciendo el Minitrekking, en el que se camina alrededor de hora y media sobre el glaciar y se está alrededor de una hora en las pasarelas, y por último, Big Ice, que es una caminata sobre el glaciar, más hacia su interior, que dura alrededor de 5 horas. Éstas últimas tres las hace Hielo & Aventura. Ni les pongo los precios porque, como les digo, están cambiando muy constantemente.

Pero sigamos con el relato. La navegación toma alrededor de 20 minutos. Al inicio, mientras dan las instrucciones de seguridad, todos los pasajeros debimos permanecer en la cubierta, pero al finalizar nos autorizaron a dirigirnos a la cubierta. La reacción natural es salir a tomar muchas fotos, y típico que hay alguien que se apropia del mejor lugar para tomar las fotografías al glaciar, pero no hay que afanarse, ya después habrán muchas más posibilidades de tener mejores perspectivas y hacer mejores fotos. Al llegar a la otra orilla y descender del catamarán se sube una pequeña colina, al final de la cual hay un par de cabañas en las que se puede dejar las mochilas y maletas. Además hay baños, y es el lugar donde se da la primera charla de cara a la excursión. En ellas los guías nos entregaron guantes a quienes no llevábamos, pues ante una caída la textura del hielo puede provocar cortes. De allí caminamos otros 20 minutos por medio del bosque a través de un sendero muy bien señalizado, hasta unas cabañas casi en el borde del glaciar,donde los guías nos ponían uno a uno los crampones en nuestros zapatos para caminar sobre la nieve. La principal recomendación es caminar con los pies separados, para evitar que los crampones puedan enredarse con la bota de nuestro pantalón y así provocar tropiezos y caídas.

Cuando todos tuvimos nuestros crampones, nos dividieron en grupos de veinte, e iniciamos la caminata por el glaciar. Cada grupo iba con dos guías, uno ‘principal’ y otro ‘auxiliar’. Entre los dos iban determinando los mejores lugares para caminar con el menor riesgo posible, e iban moldeando la superficie para facilitar el desplazamiento. Realmente caminar sobre el glaciar es una experiencia sobrecogedora, difícil de describir con palabras. Además estuvimos acompañados por el clima, pues tuvimos un día con mucho sol. La caminata en el glaciar dura alrededor de hora y media, y constantemente se hacen paradas para que tomemos fotos. Al final de esta experiencia única hay una mesa donde nos brindan whisky con hielo tomado directamente del glaciar, además de alfajores. Ya fuera del glaciar volvemos a las segundas cabañas, donde nos quitamos los crampones, y nos dirigen a las primeras cabañas, donde hay mesas y sillas para tomar nuestro almuerzo, que trajimos con nosotros, con una inmejorable vista.

El camino hacia las cabañas lo hacemos con calma, aprovechando para fotografiar este espectáculo de la naturaleza desde todos los ángulos. Al llegar a las cabañas recogemos nuestras mochilas y nos sentamos en una de las mesas a comer nuestros sánduches y chocolates que hicieron las veces de almuerzo, con una privilegiada vista sobre la pared sur del glaciar, desde donde fuimos testigos de un desprendimiento. A la hora convenida llegó el catamarán por nosotros, haciendo de nuevo el cruce en sentido inverso hasta el puerto, desde donde el bus nos llevó a la zona de las pasarelas, en donde tuvimos algo más de una hora para ver el glaciar desde otra perspectiva.

Antes de las 5 iniciamos nuestro camino de regreso a El Calafate, a donde llegamos alrededor de las 6 de la tarde. Yo no quería irme de Argentina sin probar una verdadera carne argentina, así que buscamos algún restaurante que nos hiciera olvidar la mala experiencia del día anterior en Mi Viejo. Primero entramos a Isabel, del que había leído muy buenos comentarios, pero solo trabajan con reserva por lo que no pudimos ingresar, así que caminando por Libertados nos encontramos con una de las sedes de Casimiro Biguá, a donde ingresamos.

Esta vez pedimos como entrada una empanada de carne cada uno, y de plato principal un Gran bife argentino con papas a la francesa para compartir, y realmente fue morir un poco. Salí muy contento de haber probado de nuevo la deliciosa carne argentina bien preparada, y sobretodo con la satisfacción de haber llevado a mi amiga a comerla, pues para ella realmente fue un antes y un después, catalogándola como una de las mejores carnes que ha probado en su vida, sino la mejor. Realmente fueron 1.600 pesos muy bien invertidos.

Luego de comer fuimos a la Heladería Tito, donde por 22 pesos compramos dos conos de dos sabores, bastante ricos aunque la atención de la cajera no fue la mejor. Finalmente nos dirigimos de nuevo al Supermercado La Anónima a comprar algunos alfajores para llevar de recuerdo, así como hacer algunas compras para la comida de la excursión del día siguiente, tras lo cual nos fuimos al hotel a descansar. Había que madrugar un poco más, pues al día siguiente nos recogerían a las 7.30 de la mañana.

 

Opiniones del día:

  • Hielo & Aventura: Creo que brindaron un servicio acorde con las expectativas creadas en torno a la excursión. Se esmeran por hacer vivir a cada uno de los turistas una experiencia realmente única que va a quedar guardada en la memoria por el resto de la vida.
  • Casimiro Biguá: Después de la decepción del día de ayer, fue un gusto haber ido a este restaurante y poder probar en serio una deliciosa carne argentina, acompañada de muy buena atención de los meseros, a un precio que aunque elevado, no me pareció excesivo.
  • La Anónima: Un imperdible de Calafate para comprar alfajores de recuerdo y viandas y bebidas para llevar a las excursiones.
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