Día 8: Excursión Ríos de Hielo

Este día inició más temprano, pues a las 7.15 de la mañana nos recogerían. Así que a las 6.45 ya estábamos desayunando. Muy cumplidos a la hora convenida pasaron a buscarnos, y luego de recoger a otros viajeros, nos dirigimos de nuevo por ruta 11, esta vez hasta el puerto privado de Punta Bandera, ubicado a unos 40 minutos de la ciudad. El conductor de bus nos había dado previamente una hoja que vino a ser los ‘boarding passes’ de ingreso al barco. Con esa hoja y mostrando los pases que habíamos comprado ayer de ingreso al Parque Nacional los Glaciares pudimos evitar una fila larguísima y dirigirnos directamente al catamarán asignado.

Cuando ingresamos decidimos sentarnos en la cabina del segundo piso, que estaba a medio llenar, pero con todas los puestos en ventana tomados, salvo uno, en la última fila, que fue el que escogimos. El catamarán tiene cubiertas adelante y atrás del primer piso, además de en la parte de atrás del segundo, y hacia ella podríamos salir luego de las instrucciones de seguridad. Inicialmente un guía nos contó cómo será el itinerario del día, después los fotógrafos oficiales de la excursión se presentaron y mencionaron estar a disposición para ayudar a configurar las cámaras de todos los que viajábamos, pues por el reflejo de los icebergs y de los glaciares, muchas veces las fotos quedan a contraluz. Finalmente en las pantallas distribuidas a lo largo del barco proyectaron el vídeo de seguridad, tras el cual se nos permitió salir a cubierta.

Nosotros salimos pero solo por un par de minutos, pues estaba haciendo mucho frío. Pero a medida que nos acercábamos al Glaciar Upsala y que se presentaran ante nosotros varios icebergs, debimos resignarnos al frío y quedarnos más tiempo afuera. En realidad son impresionantes los icebergs, descubrir que solo la décima parte de su tamaño total sale a flote, y encontrar que en varios, solo la parte visible es más grande que el catamarán. Pero estos mismos icebergs son los que impiden que nos acerquemos más al glaciar, el cual vemos desde lejos.

El barco siempre para y va girando para facilitar que todos puedan tomar fotos desde diversos ángulos, por lo que no es necesario abalanzarse a la cubierta delantera del primer piso, a donde todos se dirigen cuando paramos frente al primer iceberg grande que nos encontramos. Luego de ver a lo lejos el Upsala, el catamarán se devuelve, esta vez para dirigirse al Spegazzini, nombrado en honor al botánico argentino nacido en Italia, Carlos Spegazzini. El glaciar tiene la particular de ser a su vez alimentado por otros glaciares, tiene su nacimiento en Chile, pero su sección inferior queda en Argentina, y además, tiene más de 135 metros de altura en su frente, es decir, más del doble de la altura del Perito Moreno.

Mientras nos dirigíamos al Spegazzini, pasamos cerca al Glaciar Seco, que está en periodo de retroceso, y que de hecho ya no desemboca en el lago, aunque en las marcas de la montaña se ve que en algún momento sí lo hizo. Los glaciares no son únicamente los que llegan a lagos o a mares, sino que hay muchos que se encuentran en las montañas.

Finalmente llegamos al frente del Spegazzini, aunque tuvimos que esperar a otro catamarán que estaba frente a él, antes de acercarnos aún más. Pero esta espera nos permitió apreciar el descomunal tamaño del glaciar, pues el catamarán se veía muy pequeño al lado de él. Cuando ya llegó nuestro turno, estuvimos bastante tiempo frente al glaciar, y el catamarán fue girando para que desde todos los ángulos lo pudiéramos ver. Hacía bastante frío ya en cubierta, al punto que en algún momento ya no quedó nadie, lo que nos dio oportunidad de tomar más fotos. Realmente es importante ir muy bien abrigados a este tour, a pesar que en Calafate y al principio de la navegación haya sol.

Ya de regreso a Puerto Banderas nos quedamos en la cabina, y aprovechamos para comer lo que habíamos llevado. En caso de no haber tenido nada, en el primer piso del catamarán hay una cafetería, pero no vi ni su oferta, ni los precios. Absolutamente cumplidos, a las 2 de la tarde, finalizamos la navegación y subimos al mismo bus de por la mañana, que nos estaba esperando. Volvimos a hacer la ruta dejando a los viajeros en sus respectivos hoteles, y a pesar que el nuestro fue el último en el que paró, teníamos más de hora y media antes de la salida del bus para Natales.

Como ya no tenía pesos argentinos en efectivo ni ganas de retirar de un cajero, pedimos a la encargada del hotel que nos preparara dos sánduches, además de una porción de papas a la francesa, que podríamos pagar con tarjeta de crédito. Luego de comer le pagué, no recuerdo cuánto fue exactamente, pero algo así como 500 o 600 argentinos, tomamos nuestras maletas que en la mañana habíamos dejado en una bodega detrás de la recepción y nos fuimos caminando hasta el terminal, donde ya estaba parqueado nuestro bus, para nuestra sorpresa, de dos pisos.

Antes de subir al bus quisimos dejar nuestras maletas más grandes en las bodegas, pero el ayudante no nos las recibió porque nuestros tickets no estaban validados. Ahí descubrimos que debíamos ir a la oficina de Turismo Zaahj a informar que habíamos llegado, para que ellos lo dejaran explícito en sus listas y nos pusieran un sello en los tiquetes. Ya con eso pudimos entregar las maletas y subir al bus, que a la hora acordada inició su trayecto a Puerto Natales. Esta vez el viaje, que como siempre incluyó paradas en los puestos fronterizos de Argentina y de Chile, se me hizo más corto que el de ida.

Al bajar en el Terminal Rodovario de Puerto Natales fuimos a la ventanilla de Buses Gomez para preguntar por un tour de un día, a hacer el día siguiente, claro está, a Torres del Paine que nos habían ofrecido en nuestra pasada por este terminal tres días atrás. Lo más importante era estar de regreso en Natales antes de las 6.30 de la tarde, pues nuestro vuelo desde Punta Arenas despegaba a las 10.50 de la noche. Sin embargo, la persona que nos atendió fue honesta, y nos dijo que no nos podía garantizar que eso pasara. Por eso decidimos mejor comprar cupo en los buses regulares, saliendo de Natales a las 7.00 de la mañana y regresando a la 1, para estar allí mismo a las 3.30 de la tarde. Los pasajes en Buses Gómez entre Natales y Torres del Paine nos salieron a 16.000 chilenos ida y vuelta por persona. Así mismo, dejamos comprados los pasajes entre Puerto Natales y el Aeropuerto de Punta Arenas, en el servicio de las 5 de la tarde de Buses Fernández, de nuevo, a 8.000 chilenos por persona.

Teniendo esto listo nos fuimos caminando por la Avenida Santiago Bueras hasta nuestro alojamiento, ubicado en el número 1647. Eso significó unas siete cuadras desde el terminal, hasta casi el final de la avenida, en un punto donde ya era de ripio, pero nos llevamos una sorpresa positiva con el alojamiento elegido, cuyo nombre completo era Apart Hotel Cabañas Don Guillermo. Al llegar pagamos el valor del hospedaje (USD 50), dejamos las cosas en la habitación y solicitamos que nos pidieran un taxi para ir al centro.

El taxi nos cobró 1.500, y nos dejó frente a una pizzería y sanduchería que después descubriríamos, era famosa en la ciudad. Se llamaba Masay, y en ella comimos dos sánduches y tres Coca Colas por alrededor de 18.000 pesos. Luego de comer fuimos a un Banco Santander donde retiramos efectivo para pagar mañana los 21.000 por persona para entrar al parque, y tomamos otro taxi que a las 12 de la noche nos dejó en nuestro alojamiento por 2.000 chilenos.

 

Opiniones del día:

  • Chaitén Travel: La compra de todo el paquete de la excursión (traslados y la excursión como tal) la hicimos con Always Glaciers, pero el operador del traslado fue Chaitén Travel, que nos mandó uno de sus buses más viejos y en peor estado. Eso sí, la conducción y actitud de la persona encargada estuvo bien.
  • Solo Patagonia: Al igual que Hielo y Aventura, Solo Patagonia es el único operador de la excursión Rios de Hielo. El servicio estuvo bien, sin ser sobresaliente, y la excursión nos gustó. No la considero imprescindible como el Minitrekking, pero la disfrutamos, principalmente la visita al Glaciar Spegazzini.
  • Hostería Lupama: Nos agradó nuestro alojamiento escogido en El Calafate. En general es un lugar acogedor, la habitación es grande y cómoda, los desayunos completos y el plus grandote de la piscina que disfrutamos sobretodo el segundo día.
  • Turismo Zaahj: Nunca nos informaron que era necesario anunciar nuestro arribo en la oficina, lo que no fue problema porque llegamos con bastante anticipación a la hora de salida del bus, pero en general el servicio estuvo bien, el bus muy cómodo, y aparentemente una de las más recientes unidades adquiridas por la empresa.
  • Masay: Un lugar lleno, y además por locales, es signo de confianza. No nos decepcionó, los sánduches eran gigantes y estaban muy ricos.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s