Día 9: Torres del Paine

Este sería el último día completo del viaje. Inició alrededor de las 5.30, para estar listos a las 7 en el terminal. Como se nos hizo un poco tarde, no tocó llevarnos las cosas del desayuno en la maleta. Al llegar a la terminar fuimos a la consigna de equipajes, en la que dejamos nuestras 5 maletas por 5.000 pesos. Fuimos los últimos que subimos al bus, y pusimos rumbo hacia Torres del Paine.

El ambiente en el bus era bastante silencioso y apagado. Hasta que a lo lejos aparecieron las torres, afortunadamente completamente despejadas. La emoción e los que seguíamos despiertos era palpable, a alguno hasta se le aguaron los ojos. Varios sacamos la cámara, cómo pudimos tratamos de fotografiarlas. El bus tomó rumbo hacia ellas, que cada vez se veían más cercanas. Finalmente, hacia las 9 de la mañana, llegamos a la portería de Laguna Amarga, donde todos debíamos bajarnos, entrar a la cabaña y pagar la entrada, previo diligenciamiento de un formulario. En nuestro caso, por ser extranjeros, debimos pagar 21.000 pesos chilenos por persona. De ahí regresamos al bus para continuar unos 30 – 40 minutos hasta el sector de Pudeto, lo que no hicieron todos los que iniciaron el viaje en Natales, pues en este segundo tramo iba menos de la tercera parte del bus ocupada.

 

Torres del Paine fue uno de los lugares que más pensé sobre la conveniencia de visitar o no en este viaje. Cuando nos tomamos ese día de descanso en El Calafate, pensé que ya no alcanzaríamos. Afortunadamente este viaje todo nos funcionó perfectamente, varias veces estuvimos muy jugados en cuanto a tiempos de los vuelos, de los buses o de las excursiones y al final todo se resolvió a nuestro favor. Pero de cualquier manera, puede parecer injusto invertir 21.000 pesos para entrar al parque solo por una mañana, realmente todo el parque merece muchos días para conocerlo y disfrutarlo. Lo entiendo y estoy de acuerdo. Pero ya estando allá, ¿cómo no visitarlo, así fuera por poco tiempo?

Al llegar a Pudeto fuimos a los baños cercanos, y nos dispusimos a caminar hacia los miradores del Salto Grande y al de los Cuernos del Paine, para el que debimos hacer una caminata de un poco más de una hora, por algunos de los paisajes más espectaculares que he visto en mi vida. El bus de regreso a Natales salía a la 1.30 de la tarde, por lo que esta caminata era la que mejor se ajustaba a nuestro restringido tiempo. El camino de ida estuvimos prácticamente solos, mientras que en el regreso nos encontramos con muchos más caminantes. Mientras caminábamos aprovechamos para desayunar, y todos nuestros desechos los llevamos de regreso en una bolsita que amarramos a la mochila.

 

Hacia las 12.30 llegamos de regreso a Pudeto, y nos quedamos sentados en la orilla del lago Pehoé, mientras llegaba la hora de tomar el bus de regreso a Natales, que era el mismo que nos había traído por la ventana. De a poco nos empezábamos a despedir de este genial viaje. A la 1.30 arrancamos, y e nuevo paramos un rato en Laguna Amarga, donde alcancé a tomarme una foto con las torres de fondo. Importante, no hay que confundir las torres con los cuernos del Paine, son diferentes.

Pasadas las 3 llegamos de regreso a Punta Arenas. En el terminal buscamos un lugar apartado donde almorzar lo que nos había quedado de los sánduches de la noche anterior, unos jamones que habíamos comprado y unos jugos. A las 5 salió nuestro bus de Buses Fernández cuyos pasajes teníamos reservados y pagados desde la noche anterior, y a las 8 ya estábamos en el aeropuerto de Punta Arenas, donde pasamos a seguridad gracias a tener el check in hecho y las tarjetas de embarque en nuestros celulares.

Antes de las 11 de la noche, cuando aún no había anochecido del todo, despegamos con destino a Santiago, iniciando así nuestro trayecto de regreso a casa. Nuestras vacaciones, y en particular este genial viaje habían llegado a su fin.

 

Opiniones del día:

  • Apart Hotel Cabañas Don Guillermo: Realmente fueron una sorpresa muy positiva. La habitación era grande y muy cómoda, y la ubicación era adecuada para nuestras necesidades, a unas 6 o 7 cuadras de la terminal. Desafortunadamente no pudimos probar el desayuno, solo parte de él que llevamos en nuestras mochilas.
  • Buses Gómez: Buen servicio entre Natales y Torres del Paine, buen manejo de parte del conductor y excelente estado del bus.
  • Buses Fernández: No tuvimos tan buena experiencia. Al bus se le notaban los años. Y aunque en los costados proocionan brindar un servicio con Wi Fi a bordo, la verdad es que ni el conductor ni al ayudante se sabían la clave, así que no lo pudimos aprovechar.

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